Ver más allá también se aprende: cuando la intuición necesita espacio


Este texto forma parte del espacio Mujer en Expansión, un lugar para explorar procesos internos con calma y profundidad.


Enero suele ser el mes de la planificación, de los propósitos y de las listas.
Comenzamos el año pensando en todo lo que queremos ordenar, mejorar o lograr, aunque muchas veces esa claridad dura poco y se diluye rápidamente en la exigencia cotidiana.

Hay inicios que no llegan con respuestas, sino con sensaciones.
Con una percepción sutil de que algo quiere tomar forma, aunque todavía no sabemos bien cómo nombrarlo.

En esos momentos, ver más allá no tiene que ver con planificar mejor, sino con hacer espacio .

Porque la intuición no grita.
La intuición susurra.
Y si todo en nosotras está lleno —de expectativas, de prisa, de presión por definir— no hay susurro que pueda ser escuchado.


La visión no siempre llega como certeza.

Existe una idea bastante extendida de que tener es saber exactamente lo que se quiere.
Ver con claridad.
Tener respuestas.

Sin embargo, en los procesos más honestos, la visión suele aparecer primero como incomodidad , como una pregunta persistente o como una sensación interna de “esto así ya no”.

No es todavía una imagen nítida.
Es más bien un presentimiento.

Y ahí es donde muchas mujeres se sienten perdidas.
Porque esperan seguridad cuando lo que llega es apertura.
Esperan control cuando lo que se les pide es disponibilidad.

Ver más allá no es anticiparse al futuro.
Es afinar la percepción .


La Visionaria: una imagen que aparece en el camino

En mis espacios de acompañamiento —en talleres, procesos individuales o conversaciones profundas— suele aparecer una imagen de manera recurrente: la de la Visionaria.

No como una mujer que lo sabe todo, ni como alguien que tiene el camino completamente definido.
La Visionaria es, más bien, quien aprende a mirar sin apurarse , a sostener preguntas sin cerrarlas demasiado pronto, a confiar en lo que se va revelando paso a paso.

Ella entiende que no todo se muestra de inmediato.
Que hay procesos que necesitan tiempo.
Que la profundidad no se alcanza forzando la mirada.


Cuando miramos desde el miedo, perdemos profundidad.

Hay una forma de mirar que nace del miedo:
mirar para controlar, para anticiparse, para no equivocarse.

Y hay otra forma de mirar que nace de la confianza:
mirar para comprender, para intuir, para dejarse sorprender.

La primera agota.
La segunda requiere coraje.

Porque implica aceptar que no todo puede ser explicado ahora,
que algunas decisiones necesitan madurar en silencio,
que no todo lo valioso es evidente desde el inicio.

La Visionaria no corre detrás de la claridad.
Permanece disponible para que la claridad llegue.


Darle espacio a lo que quiere nacer

Quizás este año puedas probar comenzando de una manera distinta.
Conectándote más con tu cuerpo, con lo que sientes, con las imágenes que aparecen una y otra vez en tu interior.

Tal vez no se trate de hacer más, sino de escuchar mejor .
De observar qué deseos surgen cuando dejas de exigirte respuestas inmediatas.
De prestar atención a lo que insiste suavemente, sin imponerse.

A veces, la visión no aparece cuando insistimos,
sino cuando aflojamos.

Cuando dejamos de empujar la forma
y empezamos a honrar el fondo.


La intuición también se cultiva.

Confiar en la intuición no es un don reservado a unas pocas.
Es una capacidad que se desarrolla con presencia.

Con pausas reales.
Con silencios habitables.
Con decisiones pequeñas que respetan lo que sentimos, incluso cuando todavía no lo entendemos del todo.

Cada vez que te escuchas, la intuición se fortalece.
Cada vez que te ignoras, se vuelve más difícil percibirla.

Ver más allá también se aprende porque es una relación viva, no una técnica.

Una invitación suave

Tal vez no necesites definirlo todo ahora.
Tal vez este inicio de año pueda vivirse como un campo abierto, no como un proyecto terminado.

Puedes comenzar con algo simple:

  • crear un espacio diario de quietud,
  • sosteniendo una pregunta sin exigir respuesta,
  • Confía en un poco más en lo que se mueve dentro de ti.

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